Big Blue Surf School: surf para todo el mundo

En Big Blue, todo el mundo puede surfear

Quien aprende a surfear suele reconocer enseguida que hay algo especial en coger una ola. Para Cyril Cox, propietario de Big Blue Surf School en Bude, Reino Unido, esa experiencia debería estar al alcance de muchas más personas, también de quienes son neurodivergentes o tienen alguna discapacidad.

Cyril lleva trabajando con surf adaptado desde los 16 años y fue uno de los primeros en obtener la certificación de instructor de surf adaptado de la ISA. En Big Blue, esa experiencia se ha convertido en una parte importante de la escuela.

Una escuela con historia

Big Blue Surf School abrió en 1999. Cyril conoció la escuela de niño a través de su Kids Club y acabó convirtiéndose en instructor. Ese mismo club sigue siendo una parte fundamental de Big Blue: muchos de sus instructores empezaron allí y crecieron surfeando las condiciones locales de Bude.

En 2018, el anterior propietario, Matt, ofreció a Cyril la oportunidad de hacerse cargo de la escuela. Cyril no lo dudó.

El día a día con VIKING

La madre de Cyril, Gill Cox, trabaja con él en la gestión diaria. Ella se ocupa de las reservas y de que el equipo tenga la información necesaria para impartir las clases.

Big Blue ofrece sus sesiones de surf adaptado a un precio reducido. Para poder dedicar tiempo y atención a esas clases, necesitan que el resto de la escuela funcione de forma eficiente. «VIKING nos ayuda a conseguirlo», explica Gill.

Antes utilizaban otro sistema de reservas que resultaba complicado y cuyo precio aumentó considerablemente. Después de una demo con Dirk, decidieron cambiar. «Entendió cómo funcionaba nuestra escuela y nos ayudó a configurar el sistema. VIKING ha sido una empresa muy agradable con la que trabajar».

Los momentos que importan

Cuando Cyril habla de sus clases adaptadas, recuerda especialmente a Frances, una alumna autista y no verbal que lleva años surfeando con él.

«Al principio era difícil comunicarnos. A través de las clases trabajamos cosas como el equilibrio y la elección de las olas. Poco a poco fue ganando confianza y sintiéndose cómoda conmigo y con otros surfistas en el agua. Ha seguido progresando y hoy es una surfista increíble».

Para Cyril, historias como esta resumen lo que quieren conseguir en Big Blue: demostrar que el surf puede abrirse a personas muy diferentes.

Nos alegra que VIKING pueda ayudar con la parte de gestión mientras el equipo de Big Blue dedica su energía a lo que ocurre en el agua.

Visita la web de Big Blue Surf School

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