
La seguridad no depende solo del software. Muchas incidencias empiezan con algo cotidiano: una contraseña débil, un ordenador desbloqueado o una cuenta de un antiguo empleado que sigue activa.
Viking incorpora distintas medidas de seguridad, como cierres de sesión automáticos, permisos por rol y autenticación en dos pasos para determinados usuarios. Pero una buena seguridad también requiere hábitos claros dentro del equipo.

Da a cada persona únicamente los permisos que necesita para hacer su trabajo. Un instructor o planificador no debería tener acceso de administrador si no lo necesita.
Si tú o alguien de tu equipo deja el ordenador desatendido, bloquead la pantalla. Al volver, el sistema debería pedir de nuevo la contraseña o el método de acceso correspondiente.
Evita utilizar redes Wi‑Fi públicas para acceder a información sensible. Cuando sea posible, utiliza una conexión de confianza o tus datos móviles. En el centro también es recomendable separar la red interna del equipo de la red que utilizan clientes o visitantes.
Cuando alguien deja el equipo, revisa inmediatamente sus accesos: instalaciones, dispositivos, correo, Viking y cualquier otra herramienta que utilizara.
El phishing, las facturas falsas, las llamadas fraudulentas y el ransomware siguen dependiendo muchas veces de que una persona abra un enlace, comparta información o autorice algo que no debería. Hablar de estos riesgos con el equipo reduce las posibilidades de que ocurra.
En Viking también utilizamos protocolos internos. Tenemos un documento básico de seguridad que puedes tomar como punto de partida para tu propia empresa. Puedes descargarlo aquí.