
Cuando un alumno vuelve para su siguiente clase, el instructor no debería tener que empezar preguntando: “¿Qué hiciste la última vez?”
Esto se vuelve especialmente importante cuando crece una escuela de deportes acuáticos. Los alumnos pueden tener distintos instructores a lo largo de sus clases, los grupos deben organizarse por nivel y cada instructor necesita saber qué está preparado para aprender cada alumno.
Registrar el progreso da al instructor ese contexto antes de que empiece la clase. En Viking, el nivel del alumno, los comentarios anteriores y la teoría relevante pueden acompañarlo durante todo su aprendizaje.
Sin información compartida sobre el progreso, lo que se sabe de un alumno puede quedarse en la cabeza del instructor que le dio la última clase.
Cuando otro instructor toma el relevo, primero tiene que averiguar qué ha aprendido el alumno, qué fue bien y qué debería trabajar después. Si multiplicas esto por un día con varios grupos e instructores, el contexto importante puede acabar dependiendo de conversaciones entre el equipo.
Viking mantiene visible el nivel del alumno en la planificación. Instructores y planificadores pueden ver en qué punto del aprendizaje está antes de decidir cuál debería ser el siguiente paso.
El progreso del alumno pertenece a la escuela, no solo al instructor que impartió la clase anterior.
Seguir el progreso también es útil antes de que empiece la clase.
Poner en el mismo grupo a alguien que hace su primera clase y a otro alumno que ya lleva varias puede hacer que enseñar sea más difícil para el instructor y menos útil para ambos.
Viking muestra los niveles en la planificación para que el planificador pueda utilizar esa información al crear grupos. El nivel puede combinarse con otros datos disponibles en la planificación diaria para decidir qué alumnos encajan mejor juntos.
Con mejor información sobre la capacidad de cada alumno es más fácil juntar a personas con necesidades de aprendizaje similares.
En la práctica, vemos que las escuelas que usan Viking aprovechan esta información para mejorar la calidad y la coherencia de sus clases, sobre todo cuando hay varios instructores y grupos al mismo tiempo.
Aprender rara vez es tan simple como completar una clase y dominar automáticamente la siguiente habilidad.
Las escuelas pueden construir su plan de clases según la forma en que realmente enseñan. Un alumno puede avanzar relativamente rápido al principio, mientras que una etapa más avanzada puede requerir varias clases antes de que la siguiente teoría sea relevante.
Viking puede utilizar esa estructura para seguir el progreso. Instructores y planificadores también pueden ajustar manualmente el nivel cuando la capacidad real de un alumno no coincide con el avance esperado.
El plan de clases aporta estructura, mientras el instructor sigue pudiendo aplicar su criterio.
No todos los detalles tienen que convertirse en parte del nivel del alumno.
A veces el siguiente instructor solo necesita saber algo importante sobre esa persona. Por ejemplo, un alumno puede estar especialmente nervioso y necesitar algo más de confianza en la próxima clase.
Los instructores pueden dejar comentarios que pasan a formar parte del historial del curso y son visibles para otros instructores. Así, el siguiente instructor recibe contexto útil sin que el equipo tenga que documentar cada detalle de cada clase.
El nivel muestra dónde está el alumno. Los comentarios explican qué necesita saber además el siguiente instructor.
La coherencia no depende solo de lo que saben los instructores. También importa lo que se ha enseñado a los alumnos.
Si cada instructor explica los conceptos básicos de una forma distinta, los alumnos pueden llegar a clases posteriores con bases teóricas diferentes. Los Hitos de Viking permiten asociar teoría a distintas etapas del aprendizaje y poner ese contenido a disposición del alumno en el Portal del cliente.
Las escuelas pueden utilizar el contenido de clases preparado por Viking para deportes como kitesurf, surf, wingfoil, windsurf y SUP, o adaptarlo a su propia forma de enseñar.
A medida que el alumno avanza, puede desbloquearse nueva teoría para la siguiente etapa.
Los alumnos pueden llegar con la misma teoría básica, aunque distintos instructores impartan sus clases.
Eso da a los instructores un punto de partida más claro y permite dedicar más tiempo práctico a aplicar en el agua lo que el alumno está aprendiendo.
Registrar el progreso también cambia la experiencia del alumno.
En lugar de sentir que cada clase está desconectada de la anterior, el alumno puede ver su nivel y acceder a teoría que corresponde al punto en el que está. La teoría que todavía no se ha desbloqueado también hace visible que hay una siguiente etapa.
Según nuestra experiencia con Viking, eso puede despertar curiosidad por lo que viene después y dar al alumno otro motivo para continuar con sus clases.
Esto encaja de forma natural con la venta de paquetes de clases. La escuela puede vender una parte mayor del aprendizaje por adelantado, mientras los niveles y los Hitos ayudan a hacer visible ese recorrido después de la reserva.
Un paquete de clases da al cliente más clases. Registrar el progreso puede ayudar a que esas clases se sientan como un único proceso de aprendizaje.
Una escuela pequeña puede guardar una cantidad sorprendente de información sobre sus alumnos en la cabeza de sus instructores. Eso se vuelve más difícil cuando crece el número de alumnos, instructores y grupos.
Los niveles, los comentarios de los instructores y la teoría compartida dan a esa información un lugar donde el resto del equipo puede utilizarla. Los planificadores pueden crear grupos mejor equilibrados, los instructores pueden entender mejor a los alumnos antes de empezar una clase y los clientes pueden ver su propio progreso.
El objetivo no es sustituir el criterio del instructor. Es asegurarse de que cada instructor empieza con la información que necesita para enseñar al alumno que tiene delante.
¿Quieres ver cómo podría funcionar en tu escuela? Descubre el Portal del cliente de Viking o solicita una demo.